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“Convivir con una enfermedad rara” Rosana
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“Convivir con una enfermedad rara” Rosana

¡¡¡Hola!!!

Mi nombre es Rosana,  soy una chica normal e independiente afectada por Aniridia a la que le queda poco para cumplir los 18 años y vive en la ciudad de Castellón.

Hoy me toca a mí escribir el testimonio y esto de escribir no es lo mío pero se intentará.

Me han dicho que os cuente sobre mi experiencia durante estos años con Aniridia. La verdad, no creo que haya mucha diferencia con cualquier niño o adolescente que te puedas cruzar por la calle, considero que no es ningún drama aunque desde fuera lo
pueda parecer.

Los primeros años de escolarización infantil los vamos a omitir porque me acuerdo más bien de poco.

A los pocos años pase a primaria, y eso ya fue otra cosa, la psicología de los niños es la de que gane el más fuerte en todos los aspectos, y claro, lo pagan los más vulnerables… me tocó.

Me tocó como también le tocó a otros niños que llevaban gafas, eran gorditos o simplemente porque tenían un nombre feo. Aunque tampoco fue un infierno, yo salía del cole y me iba feliz a casa para hacer lo que me gustaba, como jugar a baloncesto o
tocar el piano.

Al pasar a la ESO cambié de colegio, aunque seguía siendo del mismo estilo.

Los primeros dos años fueron bastante malos ya que  era una niña nueva que siempre llevaba gafas de sol y hablaba lo justo y necesario.
Llamaba un poco la atención, pero yo seguía a lo mío. Salía de clase y seguía haciendo lo que me gustaba, seguía con el baloncesto y luego pase a tocar la guitarra española.

Poco a poco la cosa fue mejorando, en tercero de la ESO ya tenía un grupito de amigos fijos y con ellos estuve integrada más de  un año. Lo malo es que  llegó la famosa edad del pavo, y claro, quieres ser de los guays. Mis amigos tomaron la misma psicología
que en primaria, que gane el más fuerte y el resto a seguirle. Empezaron a reírse de mí, mis propios amigos, y como soy así de cabezona, decidí alejarme, prefería ir sola que con gente que me tratase mal (así es como me gané la fama de “El llanero solitario”). Creo que esa fue la mejor elección que he hecho en mi vida.

A las pocas semanas conocí a la que después de 4 años sigue siendo mi mejor amiga.

Ahora tengo mi grupo de amigos, que se que no me van a fallar después de estar tantos años con ellos, y bueno, aunque no somos el típico grupo que se pasa los sábados en las discotecas, somos felices y nos lo pasamos genial juntos.

Ahora toca empezar una nueva etapa, la universidad. Hace unos días me dijeron que estaba admitida en el grado de Trabajo social. Tengo bastantes ganas de empezar, será
una gran experiencia, en una ciudad diferente y con gente nueva. No me preocupa
lo más mínimo que la Aniridia me influya en mi día a día, como tampoco me ha influido durante los últimos años ya que a veces ni me acuerdo de que la tengo, ni yo, ni la gente que me rodea.

He acabado creando pequeños trucos que me hacen no tener que depender de nadie. Por ejemplo, cuando estoy por Castellón y tengo que leer el nombre de alguna calle,
le echo una foto con el móvil y listo.

Incluso he hecho cosas que mucha gente no ha hecho, como el año pasado que estuve de guitarra rítmica en un grupo de rock.

No sé si seré yo que soy demasiado optimista o que no es para tanto, pero me considero una persona totalmente normal e independiente.

Espero que mi experiencia os haya entretenido y le resulte útil a alguna persona.

Rosana López Codesal.

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